lunes, 5 de junio de 2017

Zinedine Zidane y la duodécima


El Real Madrid se ha erigido por duodécima ocasión como campeón de Europa y lo ha logrado por segunda vez consecutiva de la mano de Zinedine Zidane, un técnico que si bien fue una fulgurante estrella de los famosos galácticos como jugador, no contaba con experiencia como entrenador y llegó a un vestuario roto y en medio de un mar de dudas para conquistarlo rápidamente y guiar al equipo a dos Champions, una Copa Mundial de Clubes, una Súper Copa de Europa y una Liga Santander de España.

Zizou, como suelen llamarlo, enamoró al vestuario merengue y, a partir de ahí, lo reconstruyó para convertirlo en un equipo competitivo y catapultarlo a la estratósfera, conquistando un ansiado doblete que el conjunto albo no había logrado desde 1958 y lo hizo en gran forma.

Como jugador, Zidane era muy callado y huía de los reflectores. Sus respuestas tendían a ser monosilábicas y prefería ceder el protagonismo de las ruedas de prensa a cualquier otro compañero pero dentro del terreno de juego fue el eje sobre el que giró el futbol de aquellos galácticos que hicieron historia en Madrid y también conquistaron Europa.

Desde el momento en el que anunció que Zidane se haría cargo de la dirección técnica del Real Madrid surgieron voces que ponían en duda tanto su capacidad como su experiencia como dirección técnico, pero Zizou no se desesperó y con una calma y sencillez electrizantes, ha logrado convencer, poco a poco, tanto a jugadores, como a fanáticos, reporteros y rivales de que tiene no sólo con qué dirigir a una plantilla plagada de estrellas sino, al mismo tiempo, de hacerla triunfar y catapultarla a lo más alto del futbol mundial.

Zidane ha sabido transmitir sus ideas y principios a los jugadoes del Real Madrid sin perder la calma ni los nervios. Ha sabido disfrutar de cada momento y sin hacer mucho ruido ha sabido trabajar muy duro en los entrenamientos y se va ganando ante el mundo su lugar ahora como gran estratega luego de haber brillado intensamente en su etapa de jugador.

La forma simple y sencilla de ver el futbol de Zidane ha encajado a la perfección con la plantilla y con la grada y, con los resultados en la mano, ha ido erradicando todas las dudas que expertos, conocedores y directivos habían manifestado sobre su casi nula experiencia para dirigir un equipo de futbol del tamaño del Real Madrid.

Zidane supo, como futbolista, hacer que el balón bailara a su ritmo, supo hacer que el futbol girara a su entorno y, con simpleza y sencillez, ahora está logrando obtener grandes resultados con un Real Madrid que parece haberlo soñado. Como en muchas ocasiones, el arte se esconde en lo más simple, la belleza de jugar fácil y sin grandes aspavientos hace más grande el triunfo y engalana al futbol.

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