Colchoneros y
Merengues no pudieron hacerse daño en el partido de ida de los cuartos de final
de la UEFA Champions League disputado en el Vicente Calderón y dejaron la
definición para el Santiago Bernabéu. Para el Atlético, la estadística marca
que ha avanzado en las 3 ocasiones en las que ha empatado a 0 en la ida
mientras que el Real Madrid ha logrado 7 de 8 intentos.
Ambos equipos
plantearon el partido sin grandes sorpresas. Tal y como se esperaba, el
Atlético abordó el terreno de juego con un 4-4-2 buscando esperar los embates
del equipo visitante, presionando hasta tenerlos en su propia cancha y buscado
rápidos desdoblamientos para el contragolpe mientras que el Real Madrid apostó
por la posesión del balón (tuvo un 59% de posesión al final del partido),
arrastrándolo, buscando combinaciones, tiros de media distancia y centros desde
las bandas y en jugadas a balón parado. Sin embargo, la gran diferencia fue la
movilidad y solidaridad mostrada por los visitantes que asumieron un rol más
activo.
La primera gran
jugada del partido pudo haberlo cambiado todo. Gareth Bale aprovechó un titubeo
en la defensa colchonera para robar el esférico y enfilar a puerta, enfrentando
en un mano a mano a Oblak pero el arquero local se agrandó y rechazó el disparo
del galés para salvar su meta. El Madrid dejaba en claro que era otro, que en
esta ocasión no sería pasivo y que empujaría con todo sobre la portería local,
pero Oblak también dejaba en claro que era su noche y que no permitiría ninguna
libertad. A fin de cuentas, el arquero colchonero se salió con la suya y se
vistió con la camisa de héroe al detener 8 remates a puerta y mantener su
portería en ceros durante toda la noche pese a los embates del Real Madrid que
jugó un excelente primer tiempo.
Godin y Miranda, los
centrales del Atlético, tuvieron que emplearse a fondo ante la movilidad
mostrada por Cristiano, Bale y Benzema que insistentemente buscaban cambiar de
perfil y se salían del centro. En esta ocasión, los delanteros merengues no
estuvieron esperando el balón arriba sino que fueron mucho más participativos
e, incluso, Gareth Bale hizo que el 4-3-3 dibujado de arranque por Ancelotti,
se viera como 4-4-2 cuando el Real Madrid se veía forzado a defender.
En la parte alta, el
Atlético le apostó todo al contragolpe. Mario Mandzukic, voluntarioso como
siempre, se enfrascó en cualquier cantidad de jaloneos y empujones con quien
fuera que se le acercara y tuvo altercados con cualquier cantidad de defensores
pero estuvo muy aislado y bien cubierto. Griezmann buscó conectarse pero no era
fácil dado que ni Turan, ni Koke o Suárez podían romper el cerco visitante que
parecía asfixiarlos e impedía el cómodo traslado del balón en el medio campo.
Las claves para el
buen funcionamiento merengue y la enorme mejoría con respecto a la goliza
recibida en su visita anterior fueron sin duda el orden defensivo, el control
del medio campo, la solidaridad y la movilidad. Sergio Ramos y Rafael Varane
supieron darle esa confianza que requiere el equipo. Los centrales, con
solidez, fueron marcando el paso tanto a la hora de defender como cuando se
agregaban al ataque. James, Kroos y Modric tomaron el control del medio campo,
impidiendo el traslado del balón por el contrario y construyendo buenos avances
aunque fallaron en el sentido que les faltó profundidad aunque, dadas las
circunstancias y el buen oficio de la defensa colchonera, los tiros de media
distancia y los centros fueron las mejores armas para el ataque.
La figura de Oblak
se fue engrandeciendo con el avance del partido y mantuvo a su equipo en la
pelea en todo momento. Dando tiempo a que los colchoneros cuajaran algún
contragolpe y pusieran uno que otro susto a Iker Casillas que, aunque con
algunos titubeos y sin tanta presión, logró también salir avante.
Para la segunda
parte la lucha se intensificó y, por momentos, el Atlético logró quitarse el
yugo y transitar de mejor forma por el medio campo pero tampoco pudo traducirlo
en oportunidades claras aunque en los últimos instantes tuvo una en base a
fuerza y terquedad que estuvo a punto de colarse aunque Iker Casillas se
revolvió para rechazar el esférico por un lado.
Un cero - cero duro,
complicado. Que parece beneficiar más al Atlético por aquello de que el Real
Madrid no logró anotar de visitante. Como posteriormente diría Ancelotti en la
rueda de prensa: es el mejor de los peores resultados para el Real Madrid.
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