lunes, 22 de mayo de 2017

Málaga 0-2 Real Madrid


El Real Madrid conquistó por trigésima tercera ocasión la Liga Santander de España al doblegar por 2 tantos contra 0 al Málaga en La Rosaleda en un partido bien planeado que se facilitó con un gol tempranero de Cristiano Ronaldo que cristalizó rápidamente un robo de balón en el medio campo.

El Málaga del 2017 ha sido un equipo que se ha caracterizado por su pegada en La Rosaleda, donde obtuvo 32 de sus 46 puntos y donde derrotó al Athletic, Sporting, Éibar, Deportivo, Las Palmas, Valencia, Sevilla, Celta de Vigo y por supuesto al Barcelona.

Para este encuentro decisivo, Zinedine Zidane utilizó a sus mejores hombres en una formación 4-4-2 que incluía a Keylor Navas en la portería, Sergio Ramos y Varane en la defensa central, Marcelo y Danilo en las laterales, Casemiro, Kroos, Modric e Isco en la media cancha y Cristiano Ronaldo y Karim Benzema en el ataque.

El partido no pudo comenzar mejor para los merengues ya que cuando apenas corría el 2', Isco tomó un rechace de Luis Hernández, defensa malagueño, y mandó un magnífico pase filtrado para Cristiano Ronaldo que se escapó y mandó irremediablemente el balón al fondo de las redes para poner el marcador 0-1 y enfilar al Real Madrid rumbo al título.

El Málaga no fue un equipo entregado. Buscó afanosamente el empate y, muy pronto, Sandro puso a trabajar a Keylor pero el arquero tico respondió satisfactoriamente enfriando la jugada y reteniendo el esférico.

La media cancha merengue se comportó a la altura y fue muy importante para controlar el partido, imprimir el ritmo de juego deseado por Zizou y, sobre todo, frenar las embestidas del conjunto malagueño. Un tiro libre de Sandro, que llevaba etiqueta de gol, fue muy bien desviado por Keylor que, de nueva cuenta, se erigía como una muralla infranqueable para los blanquiazules.

Cristiano Ronaldo tuvo una gran oportunidad de liquidar el encuentro al 34', pero su disparo fue bien rechazado por Kameni pese a que el disparo había sido a muy corta distancia. Isco había habilitado a Benzema con otro magnífico pase filtrado y el ariete francés mandó un pase a CR7 que se encontraba a segundo palo, se acomodó e intentó fusilar a Kameni pero el arquero del Málaga logró resolver la situación. Kroos también probó al arquero local con un disparo desde fuera del área que el cancerbero rechazó en primera instancia pero logró recuperar el esférico antes de la aparición de Benzema que acechaba peligrosamente para contrarrematar.

Por los boquerones, Sandro fue sin duda un dolor de cabeza tanto para la zaga madridista como para Keylor Navas que tuvo que emplearse a fondo en más de una ocasión con sus intentonas y puso a temblar a más de uno, sobre todo en los minutos finales de la primera parte en los que se fueron sucediendo avisos sobre el marco merengue.

Para el 55', Karim Benzema se encontró con un balón en el corazón del área malaguista y lo empujó al fondo de la portería para poner el definitivo 0-2 que ponía al Madrid a las puertas del título. Toni Kroos sirvió un tiro de esquina desde la derecha, Sergio Ramos remató a la portería pero Kameni rechazó con los pies y el balón se fue a estrellar primero con el pecho de Varane para caer luego a los pies de Benzema quien lo mandó a las redes.

El Málaga, encabezado por Kameni, reclamó airadamente el gol, alegando fuera de lugar, pero el árbitro no cedió a la presión y mantuvo su decisión de validar la anotación. Los albiazules se fueron al ataque una vez reanudadas las hostilidades y volvieron a forzar la maquinaria en su búsqueda de un gol que les acercara en el marcador y calentara aún más el ambiente pero la defensiva madridista supo comportarse a la altura y contuvo los embates.

El Real Madrid, fiel a su costumbre este año, no se desbordó ni permitió que los nervios alteraran su guion. Los merengues mostraron la calma y paciencia suficientes para sobrellevar el ímpetu malagueño, pelear y ganar el balón en la media cancha y contragolpear con eficiencia, generando las mejores opciones de gol en la recta final del partido.

Si bien el esférico se negó a entrar de nueva cuenta en cualquier portería, el daño ya estaba hecho y el Real Madrid pudo por fin cantar el alirón y festejar su 33a Liga en España, algo que no sucedía desde la temporada 2011-2012.

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