miércoles, 4 de mayo de 2016

Bayern 2-1 Atlético


El Atlético de Madrid tuvo los arrestos no sólo de plantarle cara al poderoso Bayern de Múnich sino también para eliminarlo de la UEFA Champions League y avanzar de gran forma a la final que se llevará a cabo en Milán dejando en claro que, hoy por hoy, están entre los grandes porque, como bien dijo Diego Simeone: Jugar dos finales en 3 años no es casualidad.

El Atlético ha visto pasar por sus filas a grandes jugadores pero Simeone ha tenido la capacidad para sustituirlos uno a uno sin afectar el espíritu ni el estilo del equipo. Si hoy no cuentan con Diego Costa, sí tienen a Griezmann y Torres que saben aprovechar cabalmente cada oportunidad para contragolpear mortalmente al enemigo. Si hoy no cuentan con Courtois, tienen a un engrandecido Oblak. Si hoy no está Arda Turan, tienen una media cancha correosa y tan ambiciosa como siempre con Fernández, Koke y Saul yendo y viniendo de un lado a otro como posesos. Y ni hablar de la defensa, tan dura y fiel a las indicaciones de Simeone que han sabido plantar una barrera casi infranqueable durante todo este año en el que no han perdido ningún partido por más de dos goles.

Pep Guardiola convocó a los enorme espíritus que han vestido la camiseta del Bayern de Múnich y su equipo respondió cabalmente lanzándose con todo al abordaje de un rival que, desde el inicio, dejó en claro que pelearía al tú por tú y presionaría desde arriba, complicando el avance del conjunto teutón que sin dilación quería llegar al área visitante.

El cotejo fue de alto voltaje desde el silbatazo inicial. El Bayern controlaba el balón y embestía sobre un Atlético bien parado, con un excelente orden táctico y también muy bien revolucionado para morder las piernas del rival en cuanto se posaran en su parte del campo. El Bayern se negaba a ceder el control del esférico y en cuanto lo perdían, buscaban recuperarlo a toda costa.

Los alemanes coparon el terreno de juego y comenzaron a mandar largos pases al área, alternándolos con potentes disparos a la meta contraria. Oblak y todo su aparato defensivo tuvieron que emplearse a fondo para mantener al Atlético en la pelea y a su marco inmaculado pero tanto fue el cántaro al agua que, cuando ya corría el 31', cedió. Xavi Alonso cobró un tiro libre en los linderos del área y su disparo fue desviado por un defensa colchonero, dejando sin oportunidad a Oblak y marcando así el 1-0.

Si en el inicio del partido el Bayern había salido con potencia y determinación a buscar la portería del Atlético, después del gol la velocidad se incrementó y se convirtieron en esa máquina que acostumbran ser y que suele avasallar a sus rivales. Los alemanes estaban muy revolucionados y superaban al doble muro defensivo planteado por los colchoneros una y otra vez, haciendo trabajar a Oblak y forzando jugadas sobre el área rival. Incluso tuvieron la oportunidad de incrementar el marcador al 34' pero Müller falló un tiro penal que hubiera significado mucho en esos momentos del partido y le permitió al Atlético llegar al descanso con el 1-0 y reorganizarse de mejor forma.

El Atlético sobrevivió el primer tiempo agazapado pero para la segunda parte Simeone cambió un poco el guion y mandó a su equipo con más ambición al frente, buscando contragolpear de mejor forma y aprovechando la velocidad y técnica tanto de Griezmann como de Torres, lo que le funcionó de maravilla y terminó dándoles el pase.

Para la segunda parte, el Atlético comenzó a presionar desde más arriba y ya no se dejaba llegar al Bayern tan franco hasta sus terrenos. Simeone hizo ingresar a Carrasco y este, desde su entrada, puso a trabajar al aparato defensivo del Bayern que se había pasado el primer tiempo pensando en ofender y ahora tendría que preocuparse por las respuestas del equipo visitante. Carrasco lo dejó en claro desde el momento en el que pisó el césped, tomó un balón y se escapó rumbo al área del equipo local.

Cuando corría el 54', Torres tomó un balón cerca de la media cancha y rápidamente filtró un excelente pase para Griezmann quien tomó ventaja al salir en fuera de lugar y le ganó la carrera a la defensa del conjunto alemán para enfrentar a Neuer, superarlo y marcar el 1-1.

El Bayern no se amilanó y buscó responder de inmediato pero ahora tenía que cuidarse del atrevimiento del Atlético que buscaba contragolpearlo a cada oportunidad, ocasionando que el partido se hiciera cada vez más de ida y vuelta y se viviera con un ritmo vertiginoso con jugadas en uno y otro campo. Los alemanes volvieron a la carga con centros largos alternados con disparos a puerta y escapadas a la línea de fondo buscando abrir el campo.

Lewandowski, que había fallado una y otra vez por su desesperación de anotar, se encontró un balón en el área chica que había sido servido por Arturo Vidal y simplemente lo empujó al fondo de la portería visitante para el 2-1 al 74' que presagiaba un final de alarido.

El Bayern controlaba el balón y mantenía el ritmo a toda velocidad pero el Atlético jamás se amedrentó y mantuvo la entereza pese al vendaval teutón sobre su área. En uno de esos contragolpes, Torres cayó derribado en el área del Bayern y el árbitro marcó la pena máxima que el propio Niño decidió cobrar y, lamentablemente para su causa, erró.

El Bayern volvió a la carga. Buscó abrir el campo por los extremos y se mantuvo mandando centros al área colchonera con el apoyo de su público mientras transcurría el tiempo y se les escurría la vida. El Atlético se mantuvo a pie firme, con fuerza y determinación y conquistó valientemente el pase a la gran final que se llevará a cabo en Milán ante un rival que nunca cedió.

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