lunes, 27 de junio de 2016

Argentina (2) 0-0 (4) Chile


Chile prolongó la mala racha en finales de Argentina al derrotarla por 4 goles contra 2 en la tanda de penales luego de un tenso y complicado 0-0 en tiempo regular y tiempo extra. Han sido 3 finales en los últimos años para Argentina pero todas han culminado en dolorosas derrotas, en el Mundial de Brasil 2014 cayeron ante Alemania en tiempo extra, en la Copa América de 2015 ante Chile en penales y ayer en la Copa América Centenario otra vez han vuelto a perder en penales ante La Roja que se ha convertido en la 4a selección sudamericana en conquistar dos torneos continentales consecutivos.

Gerardo Martino envió un muy bien ordenado 4-3-3 al terreno de juego. De inicio, Mascherano comenzó en la media cancha, como contención, pero conforme fue avanzando el partido, el Jefecito fue bajando hacia la defensa central.

Juan Antonio Pizzi, que se había tardado en encontrarle la tecla a Chile y comenzó su todavía breve andar con La Roja con una racha de derrotas y que fue de menos a más en esta Copa América Centenario, mandó al terreno de juego un 4-3-3 que también tenía mucha vocación defensiva, un excelente orden táctico y una enorme solidaridad para pelear balones e incomodar al rival, fiel al estilo que le ha dado tan buenos dividendos a esta histórica Selección de Chile. Si Bielsa supo darle forma a esta generación de grandes jugadores chilenos, Sampaoli se encargó de hacer los ajustes necesarios para encaramarlos en los primeros planos y Pizzi ha sabido darle continuidad al trabajo realizado para llevar a su equipo a conquistar el título nuevamente.

Si bien ambos equipos utilizan el 4-3-3 como parado, su estrategia es muy distinta. Para Argentina es vital la labor del medio campo, la contención de Mascherano y la creación de Messi y Banega eran críticos para generar futbol y alimentar a Di María e Higuaín que buscaban profundizar. Chile por su parte, prefiere abrir el campo por los laterales, Beausejour e Isla se incorporan constantemente al ataque y apoyan a Aránguiz y Vidal para surtir de balones a Alexis, Vargas y Fuenzalida y a la hora de defender, los chilenos muestran una enorme solidaridad y todos se sacrifican en la recuperación de la pelota, algo que resulta desgastante para el equipo contrario y que suele producir una buena cantidad de oportunidades cuando esta recuperación se da en el campo contrario.

Tanto Argentina como Chile salieron a presionar al rival para recuperar el balón rápidamente y esto implicó que el inicio fuera un partido muy trabado, con duras faltas por ambos bandos y con el árbitro desatado en un festín de tarjetas, caras y gestos que lo hicieron un protagonista de la gran final.

Gonzalo Higuaín se encontró con un balón que Medel no supo detener y enfiló para encarar al portero a quien venció con un tiro suave y bombeado pero para su mala fortuna, su disparo salió desviado de la portería chilena y se negó a entrar.

Cuando corría el 16', Marcelo Díaz fue amonestado por una dura entrada sobre Messi y el árbitro no dudó en sacar la tarjeta amarilla. Era el comienzo del show del árbitro que, cuando corría el 29', volvió a amonestar, de forma por demás rigurosa, a Díaz por cortar un avance de Messi, por lo que Chile tuvo que jugar a partir de entonces con 10. Mascherano fue amonestado al 37' y al 40' le siguió Messi luego de que los seleccionados chilenos se abalanzaran sobre el nazareno cuando este consideró que Messi se había tirado en el área buscando un penal. Unos minutos antes ya había amonestado a Arturo Vidal, que se la pasó reclamándole todas las decisiones al central. Cuando corría el 43', Marcos Rojo cometió otra dura falta y fue expulsado con roja directa por Heber Roberto Lopes quien así emparejaba a ambos equipos, con 10 jugadores por bando.

Si bien la presión alta de ambos equipos bajó para la segunda parte, la tensión fue subiendo y las jugadas fuertes aumentando. Chile seguía buscando recuperar pronto el esférico pero ahora Argentina prefería esperar en su propio campo.

Martino mandó a Kranevitter en sustitución de Di María al 57' y Sergio Agüero entró en sustitución de Higuaín al 70', pero la situación no cambiaba. Por Chile, Pizzi mandó a Puch al 80' en sustitución de Fuenzalida para darle más velocidad al contragolpe y refrescar el ataque.

Romero tuvo que emplearse a fondo para evitar un gol y la respuesta de Argentina obligó a Claudio Bravo a hacer lo propio para impedir que un cabezazo del Kun se introdujera en su marco. El partido estaba muy parejo, con más posesión de Chile pero con igual sensación de peligro.

De nueva cuenta llegaron los tiempos extra. Pizzi volvió a mandar sangre fresca al 104': Silva entró por Alexis y al 109' Castillo sustituyó a Vargas mientras que Martino esperó al 111' para hacer ingresar a Lamela por Banega pero nada fue suficiente para romper el equilibrio y la igualada permaneció hasta el final, obligando a ambos equipos a definir al campeón.

Claudio Bravo y Messi fueron al sorteo y el chileno ganó, por lo que La Roja comenzó tirando. El honor recayó en Arturo Vidal, un motor del equipo, uno de los hombres a los que más confianza le tiene Pizzi. Sergio Romero detuvo el disparo de Vidal y ahora era el turno de Messi. La estrella argentina tenía la mesa puesta, había jugado un mucho mejor partido que en la final anterior y si anotaba pondría a la albiceleste en una situación inmejorable para conquistar el título pero también falló. El disparo de la Pulga se fue a las gradas, muy por encima de la portería de Bravo.

Castillo anotó el 0-1 para Chile. Mascherano respondió con el 1-1. Aranguiz puso el 1-2, Agüero igualó los cartones a 2, Beausejour puso el 2-3 y Biglia mandó un disparo que fue detenido por Bravo, dejando la mesa puesta para Silva que selló la victoria chilena con el 2-4.

Chile se proclama nuevamente campeón de la Copa América e irrumpe junto con los tres grandes, Uruguay, Argentina y Brasil, como el 4o bicampeón de la justa. La Roja se confirma como un equipo grande que aspira a lo más alto y levanta la mano en busca de reconocimiento y gloria.

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